29 de junio de 2017

Astorga (1)

Astorga está muy cerca de Ayoó... Tanto, que como ya conté en el post "La Bicicleta", mi padre fue pedaleando desde Astorga al pueblo para ver a su novia, a mi madre Emilia. Como mi padre, otros muchos vecinos de Ayoó hicieron la mili en la capital maragata. Astorga es, además, la cabeza de la diócesis o región a la que pertenece nuestra parroquia y hasta allí, por cierto, acompañaron un montón de vecinos a Fernando García, nombrado diácono a finales de 2016 y que es el, digamos, ayudante del párroco, Miguel Hernández que, casualidad, también, es natural de Astorga. En fin, que muchos son los vínculos que unen estos dos lugares, separados por una distancia de 50 km.

Hasta allí nos acercamos este pasado verano, en una corta escapada, como ya habíamos hecho en algunas otras ocasiones anteriores. Esta pequeña ciudad necesita más tiempo que una tarde para recorrerla y degustarla, pero vamos haciéndolo "a poquitos". 



Las murallas rodean la parte antigua de la ciudad. Los romanos construyeron unas primitivas murallas de las que apenas queda rastro y lo que vemos hoy en día es lo que queda de las sucesivas reconstrucciones y destrucciones a lo largo de lo siglos y de las guerras.

Palacio episcopal y catedral desde los jardines que hay bajo las murallas.



Oier jugando en el agua del canal que recorre el parque del Melgar, junto a las murallas.

Imagen de la ciudad en la Avda. Doctor Mérida Pérez, junto a la catedral.

Torre de la catedral desde una callejuela.
Otra calle, con el Ayuntamiento al fondo.
La Plaza Mayor de Astorga, con su ayuntamiento barroco presidiendo esta plaza porticada, ahora repleta de terrazas y tiendas para turistas en las que se vende, sobretodo, chocolate y legumbres.
Construido en el s.XVII, la última gran reforma se le practicó en 1995.

Una de las grandes atracciones del edificio del Ayuntamiento es la pareja de maragatos, Juan Zancuda y Colasa, que repiquetean la campana a las horas en punto.

Miradores y balcones rodean la plaza.

Jardinera en la zona alta de la muralla.
Curioso llamador en una puerta.

 







Algunos datos sobre la ciudad: 

En Leonocio y en la web TurismoLeón.

18 de junio de 2017

Calles franquistas en Brime

Repasando alguna de mis fotografías y preparando nuevas entradas en este blog, me encuentro con la colección de calles con nombres franquistas de Brime de Sog. No me pilló de sorpresa encontrarlas (en la vida real, digo), lo había leído en prensa o en algún blog, pero de verdad que impresiona pasear por el pueblo y pasar de la Calle del Generalísimo a la del General Mola o hacer un alto en la plaza de Jose Antonio. ¡A estas alturas de la película y todavía así!!!







Y a toda esta retahíla aún le falta la Calle de los Excombatientes (franquistas, claro), que también estaba por la zona, aunque se escapó a mi cámara.

Menos mal que en Brime, también hay otras cosas que ver y me dio tiempo, en nuestra parada "cogecalles" a fotografíar esas cosas que tanto me gustan, puertas, aldabas, ventanas, detalles...

















Esto, más que bonito me pareció curioso... parecía una representación de una pesadilla, los caballos tipo "My little Pony" y el gnomo músico en plan El nacimiento de Venus. Sin palabras.

15 de junio de 2017

Abuyacos



Cuando se pasea por una zona de robles, se ven los árboles, sus hojas, sus bellotas y…. sus abuyacos, que son una bola de madera, redonda, con algunos picos y agujeritos pequeños. 

Abuyacos en un roble en la zona de Valdomengo.
Yo, la verdad, cuando los vi por primera vez pensé que eran bellotas, sin más, hasta que uno de mis acompañantes me dijo que eran eso, abuyacos, y que se decía que ahí se criaban los tábanos. Ein? Pensé… ¿tábanos en un roble? ¿será otro mito con cierto poso de verdad como el de las culebras bebedoras de leche????? Pues es cierto. Los abuyacos son “agallas”, excrecencias esféricas que se forman cuando una avispa, la “Andricus quercustozae”, introduce sus huevos en las yemas de las ramas. El árbol reacciona y forma una costra alrededor, como si fuera un tumor en su rama, quedando la larva en el interior esponjoso. Cuando se desarrolla, sale al exterior perforando la bola. Así que tábano no, pero Avispilla de las agallas, sí.

Foto: Asturnatura.com
Así se explica cómo nacen estas larvas: Una vez los capullos brotan en la primavera y las hojas comienzan a expandirse, estas pequeñas avispas comienzan a poner sus huevos en el tejido expandido de la planta. Durante el proceso de poner huevos o al principio del proceso de alimentación de la larva, glándulas especializadas del cuerpo segregan un químico regulador del crecimiento que interactúa con ciertos químicos de la planta que producen estos crecimientos anormales.


 Después de un breve período del crecimiento celular, el desarrollo de la agalla se detiene por completo. El insecto está confinado en su “casita” y sólo se alimenta del tejido de la agalla durante lo que queda de su desarrollo. Una vez estas agallas se forman, estos no continúan usando los nutrientes de la planta hospedera. (Recogida del Centro de Ciencias Agrícolas del Estado de Pensilvania, Estados Unidos).

Agujero por el que salió la avispa, en una agalla o abuyaco.

Las agallas no dañan el roble. Sin embargo, su formación es una medida defensiva del árbol y, por lo tanto, contiene fuertes compuestos astringentes* naturales como el ácido tánico. De hecho, parece ser que las agallas de roble son el compuesto vegetal orgánico más astringente en el mundo. 



Y relacionado con esto, me he encontrado con una variante curiosa e inesperada. Desde la antigüedad, estos abuyacos han sido usados para fabricar tinta. Resulta que el interior, esa especie de pelillos de felpa que están dentro de la agalla, está lleno de taninos**, unas sustancia orgánica que se ha usado desde hace siglos para curtir las pieles. De este mismo objeto vegetal se obtenía la tinta ferrogálica, o tinta de agalla o tinta de corteza de roble, que se obtenía mezclando los tanitos de las agallas y sales de hierro. Fue la tinta que se usó en Europa entre el siglo V y el XIX, incluso en el s.XX. De color negro, se volvía marronácea con el tiempo y corroía el papel sobre el que se escribía.

Hay hasta formas caseras de hacer esta tinta, aquí una, por ejemplo.

Nuestro abuyaco una vez abierto.

La agalla del roble se ha usado en la medicina tradicional china contra la disentería, úlceras y hemorroides. También los indios nativos americanos las usaban en forma de emplastos en úlceras y heridas. Como ya hemos señalado, los taninos de las agallas se usaban en los trabajos de cuero y también para teñir en cestería. En los últimos años se están investigando sobre su uso como pesticida natural.



* Astringente: Que produce desecación y contracción de los tejidos del vientre y dificulta la evacuación de los excrementos.

** Los taninos son compuestos fenólicos que poseen propiedades astringentes y antiinflamatorias, por lo tanto, son muy útiles ante diarrea o gastroenteritis.
Además, tienen acción antioxidante que protegen a las células ante los radicales libres y permiten reducir el riesgo de enfermedades degenerativas, sin embargo, no debemos abusar de los alimentos ricos en taninos, ya que en cantidades excesivas, pueden reducir la absorción de nutrientes como el hierro o las proteínas, y ser causantes de carencias.

Páginas consultadas: 

11 de junio de 2017

12 meses, 12 iglesias: Ermita de San Adrián en Granucillo






En estos primeros días de Junio el Santo Cristo de la ermita de San Adrián es llevado a la Iglesia de Granucillo, junto al santo que da nombre a la ermita. Allí estarán un par de semanas hasta que se vuelva a llevar las imágenes de vuelta. Días de fiesta en este pueblo vecino y una excusa perfecta para que este templo sea el protagonista de junio en esta serie de “12 meses, 12 iglesias”.

La ermita está a las afueras del pueblo, no muy lejos del dolmen del mismo nombre, San Adrián. En la página de Románico en Zamora, se describe así: Construcción del siglo XIII. Construida con una sola nave, con techo cubierto de madera y cabecera rectangular con bóveda de cañón apuntado que arranca de una imposta biselada (Fila de sillares algo voladiza, a veces con moldura, sobre la cual va asentado un arco).




Conserva de la época del románico la caja de muros de la nave hasta la altura de los restos del primitivo alero, formado por varios canecillos lisos. 




De esta época también se encuentra en la portada sur un arco apuntado doble sobre una línea de imposta lisa, y el pórtico que la protegía.






 En el exterior se puede observar la espadaña rematada en piñón.


En diferentes partes de la ermita pueden verse inscripciones, unas supongo que verdaderamente antiguas y otras hechas en tiempos más recientes.

El nombre del pueblo en uno de los sillares.

Nombre de la ermita en una piedra.

Unas cruces marcadas en la arquivolta.

Inscripción junto a la puerta de subida al campanario.

Puerta de acceso al campanario, con el nombre de la ermita en la chapa.
En el blog de Patrimonio Popular hay un amplio artículo dedicado a esta ermita y a la costumbre de llevar el Santo Cristo y al propio Santo que le da nombre, San Adrián, hasta la Iglesia de Granucillo y vuelta, cuando se celebran las fiestas de este pueblo. Aquí tenéis la referencia para poder leerlo.

Fotografía: Patrimonio Popular

Fotografía: Patrimonio Popular.
Muy amable, Miguel Hernández, el párroco de todos estos pueblos, me ha hecho llegar dos cosas, las fotografías del Cristo y el Santo cuando están en la ermita, estas:




Y la información concreta sobre la novena de este año: El traslado a la iglesia se hizo el viernes 9 y el sábado 17, tras el novenario en honor del Cristo, vuelve a su lugar en la ermita de Adrián.

¡¡Gracias!!

Y dos curiosidades para acabar: 

Buscando información sobre la ermita encontré una noticia que no sé sabía si era de Cuarto Milenio o del Mundo Today:

Se escuchaban voces y cánticos cuando la gente se acercaba a la ermita, ya fuera de noche o de día. Tras ser muy comentado el caso, la solución fue, cuando menos, curiosa: el alcalde de entonces de Granucillo había montado un sistema con las voces y la música grabadas que se activaba cuando alguien se acercaba al edificio. En este enlace, aquí, de La Opinión de Zamora se podía leer la noticia.

La segunda curiosidad es un cartelito que está en los alrededores, este:


"Cervantes en Sanabria. Ruta de Don Quijote".Pertenece a una campaña que puso en marcha 
ADISAC (Asociación para el Desarrollo Integrado de Sanabria y la Carballeda) en el que se hacía eco de una teoría que señala que Cervantes nació en la comarca de Sanabria, en el pueblo del mismo nombre que su apellido y que buena parte de los escenarios en los que se desarrolla El Quijote, están en estas tierras. ¿Qué hace una de las señalizaciones de esa ruta junto a la ermita de San Adrián? Ni idea, pero allí está.

Más información sobre esta Ruta de Don Quijote, aquí, aquí y aquí.