28 de mayo de 2017

9 años de blog



Soy un poco desastre con los cumpleaños, a veces, hasta con el mío. Y desde luego, un desastre con el cumple de este blog que comencé a publicar hace ya nueve años. ¡¡Y casi se pasa el día y no lo recuerdo!!

9 años ya de historias, fotografías, gentes, felicitaciones, alguna bronca... y mucho cariño, de verdad, por la gente que ayuda y por ese vínculo que tenemos a partir de ese pequeño punto en el mapa llamado Ayoó de Vidriales.

Así que hoy, estamos de cumpleaños. 


22 de mayo de 2017

El Caño


El caño es uno de mis lugares favoritos de Ayoó. Está cerca de mi casa y vamos diariamente a llenar el botijo, una tradición que en mi casa no perdemos: aunque ella agua del grifo está muy buena, hay que beber la del botijo. 




Hace unos años, cuando nos fuimos a vivir a esta casa, también íbamos al pilo del Caño. Entonces aún estaba lleno de chopos y las mujeres que iban allí a lavar dejaban las sábanas tendidas en la hierba para orearse (se enjabona la ropa y se deja al sol para blanquear y quitar las manchas). El agua del Caño tenía fama de ser la mejor para lavar las sábanas, las que mejor las dejaba.


Esta foto es ya de finales de siglo (je je... cómo suena así), como de los años noventa y tantos. La de la derecha es mi madre, la del centro creo que es Kika, la de Sergio y la otra señora no la identifico.
Aquí la que escribe, en la tarea.



Aunque en los pilos, ya se sabe, no solo se lava ropa...

Lana, seguramente de un colchón.
Mis sobrinas, lavando los hinchables de casa.



Mi madre, lavando tripas de un cordero.

Mis sobris e hijo remojándose en el pilo, como solían terminar cada vez que me acompañaban a lavar.


Yo sigo bajando de vez en cuando, a lavar unas zapatillas o cosas de poco. Ahora es casi excepcional ver a alguien allí y las ranas mandan en la poza.

Regina, la madre de Pura la de Rafa, lavando en el pilo hace ya unos añitos, en el verano de 2009.


Desde esos años, poco ha cambiado el pilo y algo más la zona. Con el aparcelamiento se quitaron los árboles y se recondujeron los caminos de acceso y el reguero. Y despues, en las diferentes hieras, se ha ido acondicionando la zona.

Años noventa.

Semana Santa del 2010.

Semana Santa del 2012.

Semana Santa del 2013.
Semana Santa de 2017.



Clásico cierre del desagüe del pilo: una tela de ropa vieja y una gran piedra encima.

Desagüe del pilo como estaba antes.

Nuevo desagüe, con un tubo que lleva el agua hasta el reguero.

Los recuerdos de mi padre sí nos llevan a un lugar bastante diferente: “En el lugar del pilo había una poza baja, con piedras, donde las mujeres tenían que lavar agachadas. Llevaban rodilleras, con una tabla y un saco doblado para las rodillas. Luego ya lo pusieron como está ahora”. 

Ese cambio llegó en 1968, según se puede ver en la firma del cemento del arreglo del Caño.

Inscripción original que indicaba la fecha del arreglo del pilo, "año 1968".

Creo que fue en el 2010 se remozó el pilo, se cerraron grietas, se echó cemento en la zona de lavar y se remozó la inscripción de la fecha del pilo.


En el verano del 2015, algún cenutrio se dedicó a golpear con piedras el murete de separación entre la zona de jabonado y de aclarado y quedó bastante dañado.

La zona del jabonado con llamaracos y el agua transparente, signo de que no se había lavado recientemente.

Aquí, con el color blanquecino que le da el jabón.

La fuente estaba arreglada antes de esa fecha. Mi padre recuerda que entonces era una fuente abierta, “donde se llenaba el cántaro o el botijo metiéndolo dentro.



Benigno Tostón, “Benigno Manojo”, como se le conocía, el que fuera marido de Rosalina (padre de Pepe, Belarmino, Herenia, Gabriel y Marti), fue quien arregló la fuente y le dio la forma que ahora tiene, aunque como señala mi padre, “entonces se echaba poco cemento y ya se está abriendo entera”. 


La fuente en los años noventa.

En el frente se apreciaba una inscripción que ya apenas se lee y que creo que era el típico aviso de agua no tratada bacteriologicamente, como la de la Iglesia.

En uno de los lados de la parte de arriba de la fuente, aún se podía intuir la firma de Benigno: "Benigno Tostón. Ayoó". Creo que ya no es visible.


Parte posterior de la fuente, el agua a veces ya se escapa por estos laterales.


A veces también se atascan los caños, pero de momento, ahí se mantiene. El agua de la fuente tiene una mala fama de dar dolor de tripa, pero ya digo que en casa la bebemos siempre y nunca nos ha pasado factura. 


Así suele manar la fuente, aunque es más normal que salga más agua por uno que por otro caño.

Así nos lo encontramos en el verano del 2011, sin gota de agua. El tesón de Paulino y algún otro vecino, desatascó el caño y nos devolvió el agua, al menos por uno de los chorros.

Los alrededores de la fuente también han ido cambiando. Unas veces se pasaba por la derecha del reguero que va desde la fuente al pilo, otras, por el otro lado. Alguna vez nos hemos encontrado la zona como una auténtica selva, ahora, está empedrada.


Así pasábamos antes hasta la fuente, por el sendero que había a la izquierda.

La piedra sirve para bajar a la zona del pilo por encima del reguero.

En la hiera del 2014 se limpió la maleza cercana a la fuente y se empedró la zona, que en un primer momento quedó muy desnuda.

Aquí ya más vestida de verde.


Ahora es más fácil llegar la fuente por el sendero del lado derecho.

Piedra de paso sobre el reguero.

El reguero que lleva el agua de la fuente y llena el pilo.

El Caño está presidido por un gran chopo, que fue podado y limpiado hace un par de años.




El gran chopo, antes de la poda.

Trabajos de poda en la Semana Santa de 2016.



Para llegar hasta el Caño, por si hay algún despistado del pueblo o por si un visitante nos lee y quiere ir hasta este rincón, no hay problema, se alcalza desde varios lugares: 
Desde las calles del pueblo, desde la calle El Caño, por un lateral de la casa de Antonia hay un camino, se pasa el puentecillo que está sobre el reguero y ya estamos allí (trazo azul). También se accede desde la calle Palomares, por el camino que baja al lado de la huerta de Emilia, hacia abajo, a la zona de las paneras y todo para adelante, dejando a un lado las traseras de las casas de las calles (trazo verde). La última vía va desde el camino que va desde la zona de acceso al Coito a la carretera y que tiene a la mitad, un sendero que llega hasta la fuente (trazo rojo).


El Caño, un lugar con encanto en Ayoó.