28 de enero de 2013

Bodas en Uña de Quintana

El otro texto lo he recogido de la web de Gary Justel, de Uña de Quintana que por su mayor cercanía, seguro que tiene mucho que ver con lo que se hacía en Ayoó. Aquí, en su web, encontrais el texto original que reproduzco:
 
La publicación del anuncio de una boda por el cura se llamaba Proclamo (En lenguaje de Uña, APLOCAMARSE).
Durante tres domingos consecutivos, el cura lo anunciaba en la misa y al cabo de los tres domingos, la boda podía celebrarse, si nadie había interpuesto algún impedimento de orden moral, religioso u otro que pudiera impedir el matrimonio.
En caso de matrimonio entre parientes cercanos, primos, por ejemplo, era necesario pedir una dispensa al Obispo.
Costumbre ancestral en caso de proclamo, “echar el carril”. Con paja molida se trazaba una huella desde la casa del novio a la de la novia, lo que significaba que el plocamo (Aplocamarse) era inminente. Normalmente eran los amigos del novio o el mismo novio que se encargaban de echar el carril durante la noche.
Las bodas se celebraban en general en la casa de la novia y el sábado. El jueves que precedía la boda, los mozos y mozas invitados acarreaban mesas, bancos, platos y cubiertos prestados por los vecinos. El viernes se mataban los corderos o cabritos necesarios, se preparaba la casa en general y el sábado tenía lugar la ceremonia del casamiento.
Antes de ir a la Iglesia, era costumbre que el Padre del novio diera a su hijo la bendición antes de salir de casa en busca de su novia. Terminada la ceremonia en la Iglesia, empezaban dos días de fiesta y banquete interrumpidos.
El matrimonio civil apenas tenía importancia. En esa época el aspecto religioso primaba.
Personajes importantes: Los Padrinos, que eran el padrino y la madrina de bautismo:
Al final del banquete del sábado, ambos repartían El Bollo, especie de roscón, a todos los invitados, el padrino añadiendo un cigarrillo y a veces un Puro para los hombres. Las mujeres no fumaban entonces. ¡Cómo han cambiado los tiempos!
Al anochecer, los padrinos hacían el Desempadrinamiento, a saber: Reunían en el portal de su casa a todos los vecinos del pueblo, ofreciéndoles también el Bollo y Vino a discreción. Esta ceremonia simpática era considerada como el término de las obligaciones de los padrinos con respecto a sus Ahijados, que al casarse se emancipaban.
Se confiaba la cocina de las bodas a uno o dos cocineros, que aunque no profesionales, tenían la costumbre y el renombre de hacer cocina para un gran número de personas. Ti José El Mayo, Ti Alonso El Rey eran, entre otros, los más apreciados.
Cuando un joven forastero ( folastero que diría Pillín), cortejaba una joven del pueblo, era costumbre que los mozos del pueblo le cobrasen el piso, una especie de entrada al pueblo, cuyo importe se determinaba en función de la familia, más o menos rica, o de la belleza de la joven.
Ese dinero se echaba en vino y el hecho de pagarlo confería al joven forastero el estatuto de vecino del pueblo. En caso de no acceder a pagar, se solía dar una cencerrada el día de la boda. Es una cacerolada con los cencerros del ganado. En ese caso la integración del joven al pueblo era problemática. Hay ejemplos concretos en que la integración ha tardado años en ser efectiva
(...)
Entre los toques de campana había uno especifico en las bodas:
Toque de Desempadrinamiento: Era costumbre que el día en que se celebraba una boda, el padrino del novio y la madrina de la novia invitasen a los hombres y a las mujeres respectivamente, al anochecer, a comer el Bollo, especie de Roscón, fabricado especialmente, acompañado de vino, licores y un puro o un cigarro, en función de la “categoría” del padrino, para los hombres.

No hay comentarios: