10 de abril de 2018

Testigos y vígias, un libro sobre Vidriales

El pasado sábado santo (31 de marzo) se presentó en Santibáñez el segundo volumen de Testigos y devigías, dedicado a los pueblos del Valle de Vidriales. 


Ayoó encabeza el contenido del libro en el que hay otros 22 pueblos del valle: Bercianos de Vidriales, Brime de Urz, Brime de Sog, Carracedo de Vidriales, Colinas de Trasmonte, Congosta de Vidriales, Cubo de Benavente, Cunquilla de Urz, Fuente Encalada, Granucillo de Vidriales, Grijalba de Vidriales, Moratones de Vidriales, Pozuelo de Vidriales, Rosinos de Vidriales, San Pedro de la Viña, Santibáñez de Vidriales, Quintanilla de Urz, Quiruelas de Vidriales, Tardemézar de Vidriales, Uña de Quintana, Villageriz y Villaobispo de Vidriales. 


El volumen es un libro grande, de pastas duras, muy cuidado, con grandes fotografias y textos sobre el pueblo, su origen, características, arquitectura, fiestas… 






Las imágenes son obra de Enrique del Barrio, con la ayuda de Margarita Vega, que también se encargó de las localizaciones. Son fotografías con mucha fuerza, centradas sobretodo en la arquitectura tradicional, mucho gran angular y muchos filtros… embelleciendo lo que a veces pasa desapercibido en el día a día. 


Los textos pertenecen a Miguel Angel Blanco Casquero, el corresponsal en la zona de La Opinión de Zamora (MAC para los lectores). Ahí es donde flojea más el libro, en mi opinión, porque tiene una forma de escribir rebuscada y pelín exagerada para mi gusto (definir las nubes como “los algodones plúmbeos del firmamento”…). Algunos datos con los que no estoy de acuerdo: nombrar la iglesia de Ayoó como San Salvador, cuando es El Salvador (se lo comenté en la presentación y me dijo que una cosa y otra viene a ser lo mismo. Más sabrá él que yo de estas cosas, que tiene estudios eclesiásticos, pero bueno, yo me quedo con lo que gente del pueblo me ha contado, como ya he escrito en el blog varias veces). La fuente Mildeos se transcribe como Mildedos, como aparece oficialmente y como nunca lo ha llamado nadie en el pueblo. Pequeños detalles. 

Foto web Interbenavente.
Pero esto es mi opinión personal… la verdad que el libro gustará a todos los que conozcan estos pueblos como me ha gustado a mi, es una preciosa forma de tenerlos presente (y un estupendo regalo, por cierto).

En la presentación nos hicieron un precio especial por el libro y nos dieron como regalo unas postales con algunas de las fotografías. 


Además se proyectó un montaje con las fotografías del libro, que supongo que en breve estará en la red (editaré y lo pondré cuando lo esté). De momento, este es un avance.


Esta colección fue idea de Juan Enrique del Barrio, el fotógrafo, un segoviano que por medio de su pareja, Margarita Vega, de Coomonte de la Vega, llegó a estas tierras zamoranas y se enamoró de los pueblos. Estos pueblos que se van quedando con muy pocas personas, deshabitados, solos, sin actividad económica, perdidos en el siglo XXI sin que las administraciones hagan demasiado por cambiar esta situación. Del Barrio, que también ha hecho de editor, en la presentación abogó porque las gentes de estos pueblos, los que siguen allí y los que tenemos vinculación familiar, hagamos un esfuerzo por conocer al resto de poblaciones, tener más unión unos con otros. 

Del Barrio mandó un mensaje al programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser explicando con su voz todo esto. Lo podéis escuchar aquí


Fotografías de Mari Gan, en Ruta Arqueológica de los Valle de la presentación que se llevó a cabo en la sala del albergue de Santibáñez.





Este libro dedicado al Valle de Vidriales es el segundo de Testigos y Vigías. El anterior estaba dedicado a los pueblos del Valle del Eria y del Órbigo y salió a la venta en la Semana Santa de 2017. Y el próximo será el que tendrá como objetivo al Valle de Tera. El cuarto, ya se verá, los pueblos de los alrededores que quedan, supongo. El libro cuesta 22€ y se puede comprar en librerías de Zamora y Benavente y en casi todos los pueblos protagonistas (en Ayoó en la tienda de Soraya). 

Muy recomendable, como digo, hacerse con un ejemplar de Testigos y Vigías. Una aproximación histórica y cultural al valle de Vidriales de Zamora. 



7 de abril de 2018

Doce meses, doce iglesias: Ermita del Rosario en Rosinos

En el pueblo de Rosinos, además de la parroquia de El Salvador que ya pasó por este pequeño espacio, encontramos otros dos monumentos religiosos: 

Una pequeña ermita a la salida del pueblo, cerca de los columpios, dedicada al Cristo de la Vera Cruz.



Y otra ermita, pero esta de mayor tamaño, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. 

Es una construcción bastante grande para ser una ermita y está levantada junto a otra edificación bastante curiosa, una especie de patio circundado por un muro de piedra y un edificio dentro. 





No tenía ni idea de lo que era, ni en casa supieron decirme. En el libro de Testigos y Vigías, de reciente publicación (y del que hablaré próximamente), señalan que que era la Casa del Curato. No sé si era allí donde vivían los jóvenes que se preparaban para el sacerdocio en la Virgen del Campo, a mediados del siglo XX... 

El caso es que tanto la Casa del Curato y como la ermita han pasado a ser privadas, según se explica en el libro y están recién remozados tantos sus muros como sus tejados.










Rosinos está levantado sobre una loma, todas sus calles en cuesta y, al parecer, la pequeña explanada que hay frente a la ermita era el espacio usado en años anteriores para las verbenas del pueblo.



Con estas ermitas de Rosinos termino, de momento, la serie de Doce meses, doce iglesias... que al final han sido 19... 





En verano reanudaré los paseos por los pueblos y las fotografías a sus ermitas e iglesisas, pero he pensado darle una vuelta y hacer protagonistas a los pueblos que las rodean. Alguno ya ha desfilado, como Grijalba (aquí y aquí) o Castrocontrigo pero quedan muchos otros que participarán en el apartado que ahora se llamará "Doce meses, doce pueblos".

27 de marzo de 2018

Castrocontrigo (y5): Huellas franquistas

Con este último post pongo fin al repaso a nuestra visita a Castrocontrigo, que, como he dicho, es un pueblo muy bonito y apetecible para dar una vuelta por él. Pero cuando vas, no te deja indiferente lo que encuentras en el centro del pueblo: el Monumento a los caídos (de un lado, claro) de la Guerra Civil. 

Una construcción imponente para un pueblico como este, en el que no falta detalle. El conjunto es una construcción cuadrangular. En un lado, hay un ánfora y debajo el aguilucho franquista y el lema "Es glorioso morir por la patria"; 

en otro, una cruz y una inscripción que reza "Castrocontrigo a sus caídos por Dios y por España, 1936-1939"; 


en la tercera, otra ánfora, otra águila con unas cruces en su interior y el yugo y las flechas de la Falange debajo; 


y en el cuarto lado, otra cruz con otra inscripción, con el nombre de Jose Antonio Primo de Rivera y el de cuatro vecinos, imagino que muertos del lado franquista, con el ¡Presentes! final.


La verdad es que es bastante sorprendente y ha sido y sigue siendo motivo de polémica ya que se está remitiendo a la Ley de la Memoria Histórica para tratar de quitarlo de ahí. Hay denuncias de asociaciones y el grupo Compromís incluyo este conjunto entre otras huellas franquistas en pequeños pueblos en una pregunta al gobierno hace poco más de un año. El grupo Agora País Lliones solicitó su retirada a la alcaldía, pero no ha recibido respuesta. 
Buscando en la hemeroteca, leo que el actual alcalde, de Unión del Pueblo Leonés señala que es una asignatura pendiente "acomodar el monumento a los tiempos", mientras que un exalcalde, del Partido Popular, tira para otro lado: " La historia fue como fue y hay que conocerla, lo que ocurre es que lo políticamente correcto ahora es dejarse atropellar por los demagogos y los defraudadores de la historia".
En la web del ayuntamiento apenas sí se menciona. Solo se pone "Después de la Guerra Civil se levanta el monumento a los caídos". Ni siquiera he podido averiguar en qué  año se erigió.

Los vecinos... pues de todo ahí. Imagino que la mayoría acostumbrados a verlo sin más, algunos molestos, otros orgullosos. He encontrado un pequeño video en Youtube, con una pequeña encuesta que muestra estos variados puntos de vista. 


Curiosamente, la plaza donde está este polémico monumento se llama Plaza de la Concordia. Y está al lado de una pequeña plaza que lleva el nombre de Plaza del Generalísimo y también hay otra calle dedicada a Jose Antonio. 

A mi, desde luego, me gustan mucho más los otros nombres de calles por los que estuve, que remiten a lugares y actividades de las gentes de Castrocontrigo.






Más datos sobre el tema del Monumento a los Caídos:
- Video con la opinión de los vecinos
- Junta Vecinal de Castrocontrigo
Los bandos siguen, de La nueva crónica.com
- Petición de Compromís
- Ley de la Memoria histórica

23 de marzo de 2018

Castrocontrigo (4): Corredores y balcones



Volvemos a Castrocontrigo. Allí me llamaron la atención sus casas y sus muchos corredores y balcones, muchos más que los que encontramos en Ayoó y eso que estamos bien cerquita. Y es que estos elemenos, son muy característicos de la arqueitectura de la zona. Hace unos años se hizo una exposición sobre ellos, organizada por la Plataforma Regional Por Identidad Leonesa.

En ella se explicaban someramente algunas características de los corredores: 


La casa de corredor exterior o volado contiene el elemento más visual de la arquitectura tradicional leonesa. Se trata de una estructura que sobresale en la fachada sobre la calle. Son corredores de madera que volaban sin apoyo, salvo en algunas ocasiones, que se ponían varas de apoyo en ángulo desde la pared: los “tornapuntas”. 



Su valor trascendía lo simplemente estético para utilizarse como secaderos, distribuidores, etc. por lo que solían ubicarse en las fachadas soleadas. Por esta razón los más antiguos siempre están descubiertos y solo en algunas zonas se cubrían con tablas bastas que dejaban correr el aire: el “peto”. 


En algunas zonas el corredor daba acceso a las habitaciones por lo que presentaba una escalera exterior de piedra o bien rematada en madera en el último tramo, el “patín”. 


Lo cierto es que solo en la calle principal del pueblo, encontramos un buen número de corredores y también algunos balcones de forja en unas fachadas muy decoradas. 




Un placer degustar estos elementos que de momento perviven en muchas de las casas.




Galería de fotografías de corredores en pueblos de León, aquí, en La Cabrera, cuadernos de arquitectura.

Información sobre la exposición de corredores en la arquitectura leonesa, aquí.